Caramanta - Antioquia
Politica:  Todos deben saber por ejemplo que Caramanta ha tenido seis alcaldes por elección
popular, igualmente seis bloques de concejales.

1.
Armando Giraldo Ospina
2. José Fernando Aristizábal Cadavid
3. Ramiro Correa Abello
4. José Fernando Aristizábal C.
5. Edgar Patiño Patiño
6. Herman Javier  Ocampo  Salgado

Los seis alcaldes se han desempeñado en contextos históricos, socioeconómicos y sociopolíticos
diferentes, el primero inauguró la aplicación de una nueva Constitución Política, (que derogó 105
años de una normatividad centralista, que imposibilitaba la participación local), el segundo y el
tercero se movieron en una avalancha de normas que pretendían construir el desarrollo con unas
políticas más o menos claras de planeación y participación, el cuarto y el quinto debieron aplicar
la normatividad que tendiera a sanear las finanzas locales, promover la participación y
organización comunitaria así como la puesta en marcha de un Plan de Ordenamiento Territorial a
largo plazo que permitiera a toda la población desarrollar un sueño colectivo a través de una
visión clara de desarrollo, al sexto le está tocando moverse en una normatividad que obliga a los
entes territoriales a cumplir las normas que por muchos años no se han cumplido, además de una
serie de reformas en la asignación de los recursos del Estado para la inversión en educación,
salud, cultura, saneamiento básico y otros sectores del Sistema General de Participaciones.

La historia eclesiástica de Caramanta empieza a principios del siglo pasado:  El 17 de septiembre
de 1838, Pedro López, juez parroquial, pidió permiso al doctor Francisco Obregón, gobernador
de la provincia, para construir una capilla en el paraje "El Anime", alto de Sepulturas, y el 5 de
noviembre del mismo año le fue concedida la licencia; a partir de esta fecha empezó su
construcción, entre otras cosas pajiza, y prestó servicios como tal hasta 1847.

El 12 de agosto de 1841, el obispo de Antioquia, ilustrísimo señor Gómez Plata, creó por
decreto la parroquia de Nueva Caramanta.

El obispo Gómez Plata visitó en 1847 la población y, desde luego, la capilla existente y ordenó la
inmediata construcción de un nuevo templo el que pasajeramente fue localizado en la casa que
hoy es de Héctor Arias; en 1848 empezó la construcción del actual, que en un principio fue de
tapias.

El 8 de noviembre de 1843, el padre Telésforo Montoya fue nombrado por elección popular
como primer cura párroco, y como tal empezó la construcción de nuestro templo cinco años más
tarde, por el mes de abril; a partir de esta fecha empieza la vida oficial de la parroquia; sus libros
fueron abiertos en 1843 el de nacimientos y en 1844 los de matrimonios y defunciones.

En 1919 empezó a demolerse la anterior construcción y el señor Moisés Naranjo fue encargado
de la destrucción de sus torres; el 9 de diciembre del mismo año se colocó la primera piedra para
levantar el actual frontis, siendo párroco el . José María Escobar Restrepo quien tuvo el grato
placer de verlo terminado.

En lo eclesiástico tuvimos una figura relievante tanto en lo espiritual como en lo material; se trata
del P.
Juan Crisóstomo Ospina nacido en Salamina, Caldas, el 8 de agosto de 1851 y fallecido
en Pueblo Rico, Antioquia, el 11 de septiembre de 1914. El más tarde sacerdote contrajo
matrimonio en Supía, Caldas, el 2 de junio de 1875 con Dolores Cesarían Tascón y de esta unión
hubo varios hijos cuyos descendientes, nietos del futuro sacerdote, fueron los dueños de la
famosa "Sombrería Americana" que hasta hace poco funcionó en el parque Berrío de Medellín. El
18 de agosto de 1902 fue ascendido a Coronel por el General Laureano García ; antes había
actuado militarmente en las guerras civiles, entre ellas la de los "Mil Días"; posteriormente,
fallecida su esposa, ingresó al seminario y se ordenó como sacerdote.

Sus restos fueron llevados a Caramanta el 26 de diciembre de 1951; a la ceremonia asistieron
comisiones del Senado de la República y de la Asamblea, y una compañía del ejército, toda la
Academia de Historia, El Centro de Historia de Envigado, el obispo de la diócesis e infinidad de
sacerdotes hijos del pueblo; al escribidor de estos descoordinados datos le cupo el honor de
pronunciar el discurso de recibimiento. Las festividades que se efectuaron con motivo del
acontecimiento que narro, no han sido superadas en la historia del municipio y de la parroquia.

El busto del
padre Ospina, hoy en un costado del templo, fue construido por José María
Agudelo y se debió a la iniciativa de Juan de la Cruz Valencia; este busto estuvo muchos años en
el centro del parque, obra que también realizó el mismo señor Valencia cuando estuvo de alcalde.

El lunes 3 de octubre de 1932, a las 7 de la mañana, se empezaron las sepas para las columnas
que servirían como reforma interior del templo, así como su primer arco; fueron trabajadores,
entre otros, Eleuterio Gaviria Berrío y Nacianceno Botero, y maestro de obras Martiniano
Botero; párroco: P, José María Escobar R.

Todos los párrocos han sido un dechado de virtudes pero algunos muy "repelentes y bravucones"
entre ellos el P. Manuel Villa, llamado "El Grande", "coco" de los muchachos de entonces los
cuales esperaban en el atrio la salida de las muchachas después de El Rosario; "en chiquero
grande hay más marranos", decía. El P. Tobón que sin "mencionar nombres" los daba desde el
púlpito, refiriéndose a los borrachos y a los de vida "no muy santa" o "silenciosa" - por licenciosa-
como decía Putinga: Octavio López Tangarife; y qué decir de lo que decía de las muchachas y
señoras por sus vestidos, en especial mangas cortas y escotes. ¡Vaya escote en esa época y en
un pueblo puritano como el nuestro! Las hermanas Vicentinas y las estudiantes de entonces,
recuerdan muy bien sus "gratas" pláticas.
Algunos datos para el recuerdo son:

Olegario Gil-Gallito- dejó casi toda su fortuna para la construcción del templo; hoy nadie lo
recuerda; ni una misa se dice por su alma.

Eleuterio López-Tello- y su esposa Rosa Valencia dieron los primeros dineros para el nuevo
templo, así como un palio hermosísimo, una finca para el sostenimiento del culto, el reloj del
templo con sus cuatro caras y las campanas que fueron traídas de Alemania; una de ellas se llama
San Pedro y la otra San Pablo y ambas tienen grabadas alrededor de su parte inferior - la más
ancha- las figuras de doce angelitos.

La imagen de la Dolorosa fue comprada por el P. Jesús María Botero Ramírez en el taller de los
Carvajales en Medellín.

La imagen de la Inmaculada fue obsequiada por Pedro Orozco, fundador de Támesis.

Benjamín Gutiérrez y sus hijos construyeron el hermoso altar de madera -estilo arte quiteño- que
hubo hasta cuando se colocó el actual.

El altar de mármol fue traído de Italia y comprado por el P. Jesús María Restrepo; este sacerdote
compró también el órgano y bueno es saber que órganos tubulares de la clase y la categoría del
que hay en el templo, sólo hay dos en Antioquia; son los de Bolívar y Jericó. ¡ Cuántos años ha
que no escucho sus notas!

En el actual templo fue enterrado el P. Julián Medina, fallecido en la población, y en él deben
estar los restos del
P. Ospina.