


Nacido en Titiribí, Antioquia, el 8 de Diciembre de 1.924, hijo de una pareja de Antioqueños de escasos recursos,
Adán Ospina y María Dolores Taborda, recogedores de café, tuvo cuatro hermanos, Ricardo, Olga, Angélica y
Pedronel, de los cuales solo sobreviven Pedro Nel, en Cartagena, y Angélica, en Cali.
Estudió la primaria y primer año del bachillerato en la Escuela de Titiribí, de donde se aventuró a Bogotá, a buscar la
manera de completar sus estudios. Mientras trabajaba para sobrevivir, validó el bachillerato que no había tenido
oportunidad de recibir.
De Bogotá, emprendió su camino a la formación profesional. Por casualidad leyó en los periódicos sobre un concurso
para ingresar como oficial a la Escuela Naval de Cartagena. Obtuvo el primer puesto en el concurso y consiguió que la
Armada Nacional lo enviara en comisión de estudios a la Escuela Naval, con el grado y el sueldo de suboficial naval.
Conservó su primer puesto a lo largo de carrera militar, hasta su retiro en junio de 1965.
Llegó a la Escuela Naval en 1946 con 60 aspirantes mas, formando parte del contingente Diez. Por necesidades del
servicio, hicieron dos cursos extraordinarios (cada uno de un año en seis meses) graduándose al mismo tiempo con el
contingente Nueve. La ceremonia de graduación se realizó en el muelle de la Base Naval el 11 de noviembre del año
49, y se graduaron 18 Tenientes de Corbeta (12 del contingente 10 y seis del 9). Su madrina fue su novia, Lola Bozzi,
a quien había conocido unos años antes en el baile de presentación de los reclutas navales en la sociedad cartagenera.
Un par de años después, en 1951, con el grado de teniente de Fragata, contrajeron matrimonio.
Después de su graduación dedicó sus esfuerzos a la academia, como instructor de electrónica y comunicaciones en la
Escuela Naval, se dedicó a mejorar su preparación y a los programas de formación de oficiales navales, pensando en
la marina del futuro.
Fue oficial de comunicaciones de la Base Naval, comandó un curso de radio electrónica para marineros en la Zona del
Canal, y ganó una beca por concurso para adelantar un curso de mantenimiento electrónico en el Centro de
Entrenamiento Naval de Great Lakes, Illinois. En 1952 obtuvo el diploma en mantenimiento electrónico y nació su
primera hija, Martha Luz.
El curso del centro de Great Lakes fue de nivel técnico superior, pero no de nivel universitario sobre mantenimiento de
equipos electrónicos de comunicaciones y navegación. A él asistieron oficiales navales jóvenes de varios países de
América Latina y de Asia. Al regresar fue asignado la Escuela Naval, con funciones de oficial de servicios generales e
instructor de electrónica y comunicaciones, hasta febrero de 1955.
Para mediados de los años 50s la Armada tenía planes para la modernización de su flota y de algunas Bases Navales.
La idea de que los buques modernos, más que plataformas flotantes, eran conjuntos de sistemas complejos diseñados
para la defensa y requerían personal muy preparado, ya era también un elemento de la doctrina naval. Entonces los
mandos navales empezaron a pensar en la necesidad de formar oficiales con conocimientos de ingeniería eléctrica,
mecánica, electrónica, de comunicaciones, de manejo de armas modernas, mediante cursos de postgrado en el
exterior.
En 1954, la Armada abrió un concurso para adelantar estudios de postgrado en Ingeniería Naval, con
especializaciones en electrónica, en construcción y en arquitectura naval, en el Instituto Tecnológico de Massachussets,
MIT, en Cambridge (USA); Alberto Ospina se presentó con otros compañeros y fue seleccionado. Allí estuvo tres
años y medio hasta alcanzar . la maestría en Ingeniería Eléctrica, con especialización en electrónica y comunicaciones.
Al regresar en 1958, siendo Teniente de Navío, fue nombrado Director de Comunicaciones Navales e inició
incursiones más allá del ámbito de la Armada misma.
En 1958 ya graduado de MIT, dirigió la traducción, adaptación y publicación para el editorial Bedout del texto de
física del PSSC en español, que fue texto en la Escuela Naval y en varias universidades. En este libro se cambió la
metodología tradicional de enseñar al final las teorías y los conceptos básicos; en el libro esto se invertía y lo esencial
se enseñaba al principio, con una gran dosis de experimentación.
Fue entonces cuando en equipo con otros oficiales que también habían adelantado estudios de educación superior en
el exterior, dedicaron sus esfuerzos para elevar el nivel académico de la Escuela Naval. Con el convencimiento íntimo
de que la Armada necesitaba ingenieros en muchas áreas, además de navegantes, puesto que un buque tiene todas las
necesidades logística y técnicas de una ciudad pequeña, y aún más porque es flotante y debe estar apto para el
combate, fue necesario llevar este concepto a muchos niveles, a muchas partes, desde algunos de los propios
estamentos navales y militares, hasta varias instituciones civiles cuyo concurso era indispensable.
Se rediseñaron programas de estudios que revolucionaron lo que hasta ese entonces se enseñaba en la Escuela. Se
hicieron gestiones con el Ministerio de Educación, con el Fondo Universitario Nacional y la Asociación colombiana de
universidades (Jaime Sanín Echeverri, era su Presidente). El objetivo era que validaran y reconocieran los programas.
Se alcanzó primero la facultad de otorgar diploma de bachiller a los cadetes que solamente habían hecho hasta cuarto
bachillerato. Posteriormente se consiguió la aprobación de la ingeniería en la Escuela como de nivel universitario, yse
organizaron los cursos de postgrado de los oficiales navales. Más tarde se crearon otras Facultades y se obtuvo el
reconocimiento de la Escuela Naval como Universidad.
La dedicación incesante a esas gestiones, la participación en sociedades de ingeniería, la experiencia en la dirección de
comunicaciones navales, los contactos con universidades y autoridades académicas civiles, sus publicaciones sobre
ciencia y técnica en algunos periódicos y revistas, sus inquietudes por el mejoramiento de la enseñanza de las ciencias
en el país, dieron a su nombre alguna visibilidad por fuera de la marina.
Fue invitado por el Ministro de Comunicaciones (Francisco Lemos Arboleda) a su despacho, para proponerle que
integrara una misión oficial de expertos en telecomunicaciones que debía representar a Colombia en una reunión en
México, la cual se extendió a Cuba, para discutir con delegaciones de otros países y de la Unión Internacional de
Telecomunicaciones de Naciones Unidas, la posibilidad de establecer una red interamericana de telecomunicaciones.
El ministro hizo las solicitudes pertinentes y la Armada lo envió en comisión del servicio.
Al regresar de México, el Ministro le ofreció la Dirección General del Ministerio, cargo de reciente creación
equivalente al de Viceministro. En este caso se requirió de una solicitud presidencial para que la marina lo enviara en
"préstamo" al Ministerio. En ese cargo estuvo por dos ocasiones y desde él tuvo excepcionales oportunidades de
trabajar por el país con el uniforme puesto, no solo internamente, sino también en numerosas misiones internacionales.
Una de aquellas fue cuando, sin dejar el cargo de Director del Ministerio, fue nombrado Director encargado de
Inravisión desde donde aprovechó para impulsar la Televisión Educativa, mejorar la organización interna y comenzar
un proceso de ampliación nacional de las redes.
Durante ese período tuvo la oportunidad de trabajar en la creación de la Facultad de Electrónica de la Universidad del
Cauca, y del Instituto Tecnológico de Electrónica y Telecomunicaciones, ITEC, en Bogotá. El cargo de Director
General del Ministerio le daba un puesto en la Junta Directiva de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones,
TELECOM, con posibilidades de presidir la Junta, cuando el Ministro no asistía. Una de las grandes falencias del país
en recursos humanos estaba en la escasa oferta de ingenieros, técnicos y tecnólogos en el campo de las
Telecomunicaciones. El Ministro tenía mucho interés en que TELECOM ayudara a financiar la creación de la Facultad
de Electrónica en Popayán, su ciudad natal. Ospina, como técnico no le veía tanta prioridad a esta Facultad porque ya
existían tres en el país. En cambio había escasez de técnicos/ tecnólogos, especialmente en el campo de la electrónica
y las telecomunicaciones, por lo cual sugerió al Ministro que un instituto de esta naturaleza era más útil al país, quien
decidió llevar a cabo ambas empresas: el Instituto y la Facultad.
Terminada la comisión en el Ministerio de Comunicaciones fue asignado por la Armada a la Escuela Naval para poner
en práctica la transformación de los programas de estudio y como Director de los cursos de postgrado de oficiales. En
1964, a solicitud del Ministro de Hacienda, fue trasladado a este Ministerio para organizar y dirigir el sistema de
procesamiento electrónico de datos de la administración y recaudación de impuestos.
Montó y puso en funcionamiento el primer computador del Ministerio con este fin y organizó el control de los
contribuyentes, mediante un número de identificación único (NIT).
Por estar en estas labores, no pudo atender el llamado a la Escuela Superior para ascenso a Capitán de Fragata, pues
además no había cumplido el requisito de tiempo de embarque. Con sus compañeros de promoción a punto de
ascender y la perspectiva de quedarse rezagado, rompiendo la tradición de toda la carrera, de haber estado siempre a
la cabeza de su curso, no tuvo otra opción que insistir ante el mando en el retiro voluntario, el cual le fue concedido en
junio de 1965.
En la nueva etapa de su vida, ya sin el uniforme, constituyó en 1.966 a Cienytec Ltda, CIENCIA Y TECNICA, hoy
líder en el mercado de equipos e instrumentos científicos para laboratorio en Colombia y Latino America y
comenzando con la introducción al país de las nuevas prácticas de enseñanza de ciencias que había conocido en MIT,
se dedicó intensamente a la promoción del desarrollo científico y tecnológico y fue promotor y factor importante en la
creación de COLCIENCIAS.
Estuvo enseñando Desarrollo Tecnológico en la Universidad de los Andes y en la del Salvador en Argentina, e hizo
algunas labores de consultoría para el Gobierno Nacional, para la OEA, el Acuerdo de Cartagena y Naciones Unidas.
La promoción del desarrollo científico y tecnológico del país fue como una segunda carrera que culminó con la
creación de COLCIENCIAS, uno de sus orgullos y logros más importantes.
Asistiendo a la Conferencia de la UNESCO en París, se le ocurrió la idea de crear en Colombia un instituto de
investigaciones científicas. El Presidente Carlos Lleras Restrepo lo nombró Asesor Presidencial en Ciencia y
Tecnología. Con el Ministro de Educación Gabriel Betancur Mejía trabajó en la dirección ejecutiva de una fundación
consiguiendo recursos en la AID y OEA. En la Conferencia de Fusagasuga, sobre Ciencia y Tecnología, donde
participaron varios gobiernos, universidades y empresarios se concretó la creación de Conciencias, pero cuando el
decreto estaba para salir, hubo crisis ministerial y Gabriel Betancur fue reemplazado por Octavio Arizmendi Posada.
En 1968, salió el decreto, pero un desafortunado infarto no le permitió aceptar el cargo. Sin embargo, el Ministro
Arizmendi Posada, teniendo en cuenta la gestión que había realizado en este proyecto, demoró la posesión y cuando
en 1969, ya estaba recuperado, lo nombró primer director de Conciencias, en donde estuvo dos años.
Posteriormente fue contratado por la OEA, para crear institutos de Ciencia y Tecnología en Argentina, Chile,
Ecuador, Perú y Uruguay; por las Naciones Unidas –ONUDI-, para el desarrollo industrial; fue Consejero
Presidencial también de Misael Pastrana; presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia
ACAC.
Presidió la asociación Colombiana de ex alumnos de Harvard y MIT en dos ocasiones y desde 1990 ha trabajado en
el establecimiento y operación del Proyecto Harvard-Colombia, un programa de becas-préstamo para colombianos
de escasos recursos económicos admitidos por la Universidad de Harvard.
